miércoles, 14 de mayo de 2014

Russell Crowe: guerrero del cine y la vida

Basta citar un puñado de títulos para comprender que se trata de un valioso actor, capaz de asumir los más variados roles. Russell Crowe tiene fama de díscolo y antipático en su vida personal y, quién sabe, quizá su forma de ser le sirve para encarnar a los heroicos, luchadores y medio atormentados personajes que le dieron fama.

Crowe nació el 7 de abril de 1964 en Wellington, Nueva Zelanda. Cuando tenía 4 años su familia se mudó a Australia, razón por la que se le atribuye  erróneamente nacionalidad australiana. Ingresó al National Institute for Dramatics Arts, de Sidney, pero dejó los estudios. Su primer rol en el cine fue en la película Prisoners of the sun. En 1991 fue galardonado con el premio Australian Film Institute por el largometraje Proof. Romper stomper (1993) y The sum of us (1994), fueron otras obras en las que impuso su talento.

Su éxito, sin embargo, se limitaba a Australia; eso cambió cuando Sharon Stone vio su participación en Romper stomper y decidió invitarlo a formar parte de Rápida y mortal (1995) de Sam Reimi. Su ingreso a Hollywood, no cabe duda, se lo debe a Stone, quien amenazó con abandonar la producción si no lo contrataban. 

Otro filme inicial en tierras norteamericanas fue Virtuosity (1995), obra de ciencia ficción en la que compartió pantalla con Denzel Washington. En Los Ángeles al desnudo (1997) de Curtis Hanson, atrajo las miradas del público y la crítica, adjudicándosele, atractivo y capacidad como intérprete, características que confirmó con El informante (1999) de Michael Mann, junto al gran Al Pacino. Por cierto, obtuvo su primera nominación al Óscar.

Gladiador (2000), de Ridley Scott, supuso su ingreso al estatus de estrella de cine. Ganó un Óscar por su notable performance y logró consolidarse como actor taquillero. Su vida como intérprete puede dividirse en dos: antes de Gladiador y después de Gladiador. Con ella, se convirtió en ídolo.

Al año siguiente, retornó con Una mente brillante (2001), en la que logró destacada participación, ganando el Globo de Oro. Estaba en racha, fue nominado al premio de la academia por tercera vez consecutiva, algo inusual. Previamente, había trabajado en Prueba de vida (2000) de Taylor Hackford, que no tuvo opiniones favorables de la crítica pero no deja de ser interesante de ver.

Capitán de mar y guerra: la costa más lejana del mundo (2003), de Peter Weir, supuso otro importante hito en su trayectoria. Luce toda su capacidad. El luchador (2005) de Ron Howard, resultó un buen reto. Un buen año (2006), marcó su regreso con Ridley Scott (Gladiador); y a su vez fue un cambio de su acostumbrado tipo de película, asumiendo roles románticos.

En 2007, en su tercera vez con Scott, co protagonizó con Denzel Washington, Gangster americano, notable filme. Ese mismo año, junto a Christian Bale, actuaron en una nueva versión de 3:10 to Yuma, un clásico del western.  
  
Los años siguientes apareció en Red de mentiras (2008) y La sombra del poder (2009), dos historias de suspenso e intriga vinculadas al espionaje y la política, respectivamente. En 2010, hizo Robin Hood (cuarta con Ridley Scott);  sobresaliente trama que se orientó en diferente dirección que sus antecesoras. En 2012 participó en Los Miserables, adaptación musical de la obra maestra de Víctor Hugo. Algunos se sorprendieron de verlo cantando, lo que es no es novedad, considerando que fundó una banda de rock a los 16 años; es decir, la música no es algo extraño para él. Con este largometraje consolidó su lugar de prestigio en la actuación, de paso mostró su conocida afinidad con las películas de época.

Sus más recientes filmes son El hombre de acero (2013), Cuento de invierno (2014) y Noé (2014).

Russell Crowe, es un caso emblemático de actor de carácter. Su talento deviene de su fuerza, intensidad, concentración y entrega interpretativa. Es importante por lo que sus personajes dicen, pero también por lo que omiten. Sabe componer muy bien sus creaciones, dándole un perfil humano y sicológico, notables.

Por eso, ha ganado el respeto de propios y extraños, convirtiéndose en uno de los mejores actores de su generación y sumándose también a la lista de los más destacados de todos los tiempos. De ello dan testimonio obras como: Los Ángeles al desnudo, El informante, Gladiador, Una mente brillante, Capitán de mar y guerra, Gangster americano, Robin Hood y Los miserables. Destaca igual en filmes de época como en los contemporáneos; casi siempre con el perfil de héroe y hombre probo que encaja en el estilo de la realización cinematográfica hollywoodense.  

No hay película en la que participe que no deje el sello Crowe. Su presencia es indesligable de sus filmes, pues es un actor que no pasa desapercibido en la pantalla, sea por presencia física, por inteligencia, o por ambos. Al igual que sus personajes, es un esforzados, sincero, valeroso y obstinado luchado, un guerrero del cine y de la vida. 







jueves, 27 de febrero de 2014

El ladrón de orquídeas (Adaptation, EUA, 2002)

Ejercicio lúdico del director Spike Jonze, que impresionó a la crítica con ¿Quieres ser John Malkovich? (1999). Este largometraje consiste en la ardua lucha y tortura que implica para su autor la adaptación de un libro para transformarlo en guion.

Cabe resaltar que la historia combina realidad (personas y hechos reales) con situaciones irreales (ficción). En tal sentido, son interpretados: John Laroche, cazador obsesivo de orquídeas; Susan Orlean, periodista y escritora de New York; Charlie Kaufman, guionista; y su hermano gemelo Donald (también guionista).

La dupla Jonze - Kaufman, se junta como en: ¿Quieres ser John Malkovich? y logran excelente, fantástico y original filme. Ladrón de orquídeas es narrada como un contrapunto de historias, acciones y personalidades, que se presentan a través de diferentes perspectivas y tiempos. El largometraje es rico en retrospectivas y saltos para adelante. 

El eje de la obra es Charlie Kaufman, talentoso pero inseguro guionista. Un hombre que piensa en exceso, que es ansioso, obsesivo, gordo, calvo y feo, como suele describirse. Por añadidura, está en conflicto consigo mismo y no encuentra el rumbo de su vida. La intensa personalidad de Charlie nos introduce en su rico e imaginario mundo interior y su torturada psiquis. Estas situaciones, a la vez que resultan dramáticas, causan hilaridad. Surgen en off sus ideas, confusiones, miedos y fobias.

La aparición de su hermano gemelo Donald, físicamente muy parecido, pero de carácter y personalidad opuesta, enriquece la trama dotándola de cambios y complicaciones. Esta paradoja es una sátira de Jonze y Kaufman. Rivalizan dos estilos y temperamentos que se oponen y quizá se atraen. El argumento se mofa haciendo un paralelo de formas de realización cinematográfica, contrapone el filme de autor con el cine comercial.
 
Hay que resaltar el extraordinario guion de Charlie y Donald Kaufman, prolífico de buenas ideas, ingenio, frases y una saltarina estructura. Todo es posible en una realidad en la que se mezcla una historia dentro de otra. Los argumentos de los hermanos dentro del filme se fusionan y convergen en una sola trama.

La idea fuerza del filme, además de la complejidad de la escritura, es la obsesión. Los personajes están comprometidos con sus profesiones y oficios. El máximo exponente es Laroche, el coleccionista de orquídeas, quien le comenta a Orlean acerca de sus anteriores aficiones. Incluso ella, al entrevistarlo, se pregunta en su libro cómo será sentir esa pasión excluyente por algo. Definitivamente, es una obra de personajes, por los ricos matices que cada uno aporta.

La actividad cinematográfica aparece en algunos momentos, sobre todo en el proceso de rodaje. Se incluyen algunas escenas con los actores de la obra anterior de Jonze, lo que constituye una grata sorpresa para sus seguidores. Sobre el particular, hay que puntualizar lo siguiente: existe en la filmografía del realizador una tendencia hacia el juego, entendiéndose éste como imaginería, inventiva, inspiración y creatividad, pero también como aspectos fantásticos y temas fuera de lo común.

Jonze es un autor en todo el sentido de la palabra, lo que hace atractiva e interesante su propuesta fílmica; por ello, Ladrón de orquídeas, es acerca del juego de la creación artística y también de la existencia humana, pues así es como percibe (probablemente) y proyecta su obra. Como un dios, juega con personajes y sus vidas, los entremezcla entre lo real y lo irreal, de paso le adiciona un perfil medio filosófico. Esto se percibe en el filme.

En la parte final la trama parece desbordarse, salirse de control; sin embargo, no es un hecho gratuito, es la aparición de la historia comercial, efectista, con persecuciones, disparos y muerte. En la primera parte de la película prevalece “el argumento” de Charlie; en cambio, en el final (suerte de tercer acto) hay un giro hacia el estilo de escritura del otro hermano (Donald).

Adicionalmente, recordemos que, en una conversación, el profesor de guion le aconseja a Charlie que lo importante es el final.


Nicolas Cage está espectacular en su doble rol. Simplemente, genial. Del mismo modo Chris Cooper se luce como actor secundario, interpretación por la que logró con justicia el Oscar del año (2002). Meryl Streep, es la tercera “pata” de la que se sostiene el soberbio nivel actoral, y como siempre, ofrece una exquisita participación.

Éste es un filme diferente, gratamente recomendable. Hace reflexionar, reír y además sensibiliza. Entretiene, estremece, sorprende y conmueve. Jonze, convence con su original propuesta, a la vez que demuestra que el cine independiente es interesante y vigoroso como el circuito comercial. 

viernes, 3 de enero de 2014

Aristóteles Picho: estrella eterna del cine peruano

In memoriam

En un medio como el nuestro en que el cine es una actividad titánica y heroica, sobresalir como actor no es nada fácil, menos si las posibilidades de participar son esporádicas y escasas. Sin embargo, Aristóteles Picho, artista local con nombre de filósofo griego, se hizo notar y dejó inolvidables y extraordinarios personajes en las cintas en las que intervino.
 
Cómo olvidar su aparición en la ahora clásica: La ciudad y los perros (1985) de Francisco Lombardi. En ella debutaron jóvenes actores que darían que hablar no solo en el sétimo arte sino en teatro y televisión. Tal fue el caso del novel Picho.
 
En 1988 trabajó en otra importante película de Lombardi: La boca del lobo, considerada por muchos de las mejores del cine peruano. Su rol fue el de un soldado de pelotón pero dejó su sello.
 
Su siguiente incursión sería en el tercer largometraje de Alberto Durant: Alias La Gringa (1991). Aunque su personaje fue esquemático, sacó adelante el rol de terrorista en prisión. En 1992 repetiría el papel de militar en La vida es una sola de Marianne Eyde.
 
En Reportaje a la muerte (1993) de Danny Gavidia, encarnaría a uno de los tristemente célebres presos que se amotinaron y tomaron rehenes en el penal El Sexto. Supo sacarle partido al personaje a pesar de su débil perfil. Lo cierto es que no pasó desapercibido. Un maldito dispuesto a todo.
 
Lo mejor de Picho en el cine peruano está en sus últimos largometrajes: Pantaleón y las visitadoras (1999), tercer filme con Lombardi, en el que compuso fabuloso personaje (El Sinchi) por el que será recordado y apreciado en toda su magnitud.
 
En Bala perdida (2001) de Aldo Salvini, entrega una pequeña pero notable actuación de un depravado brichero. Cabe destacar que Salvini fue el director que ofreció roles diferentes a Picho. Quizá el único (junto a Lombardi) que supo ver su talento de intérprete, el mismo que los uniría en el fabuloso cortometraje: El gran viaje del capitán Neptuno.
 
Coronando su dilatada trayectoria tuvo la oportunidad de estar en el filme hollywoodense: Prueba de vida (2000) del reconocido Taylor Hackford, en el que compartió un pequeño papel y diálogos con los famosos Russell Crowe y Meg Ryan.
 
Picho irrumpió en el cine a mitad de la década de los ochenta y culminó a inicios del siglo XXI. Es verdad que el conjunto de su obra en cine ni es vasta ni rica en matices; de hecho, lo mejor de su profesión lo realizó en el teatro; pero hay que evaluar su desempeño en base a la realidad de la producción local, endeble en calidad y cantidad por factores que no vienen a cuento puntualizar.
 
Pese a lo explicado logró sobresalir, lo que da cuenta de su gran talento; inclusive tiene mayor mérito del que se le reconoce, pues se desempeñó como actor secundario o de reparto. Nunca vieron su potencial (o simplemente no se dio, exceptuando a Salvini) para el protagónico. En la mayoría de casos le dieron papeles de soldado, terrorista y delincuente, lo que, comprensible hasta cierto punto, significa encasillamiento y falta de imaginación para otros roles al margen de su apariencia física.  
 
No obstante, su imagen se hizo habitual en el cine peruano, lo que le granjeó reconocimiento de crítica, popularidad y empatía con el público. Bien se puede enfatizar que logró una presencia de la que pocos pueden ufanarse. Tal como Orlando Sacha, Gustavo Bueno, Diego Bertie y Melania Urbina, por citar ejemplos de figuras icónicas.  
 
Picho supo sacar lo mejor de sí y tuvo un elemento adicional, ese algo más para un actor de la pantalla grande: gancho, carisma. Ese imán que hace a los espectadores fijar su mirada y quedarse atrapado con diálogos y acciones del personaje. Lo bueno del universo audiovisual es que podremos comprobarlo una y otra vez. Mil gracias Aristóteles Picho, actor comprometido con el arte y estrella eterna en el firmamento del cine peruano. Descansa en paz.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Calles peligrosas (1973-2013) Film fundador del Universo Scorsese


Calles peligrosas celebra tres décadas. Largometraje muy importante en sí pero también para su director Martin Scorsese, dado que representa el punto de partida como cineasta independiente.
 
Se trata de una obra fundacional en la que se advierte el estilo que más adelante daría a su director el reconocimiento de crítica y público, el mismo que amalgama: poderosa trama, personajes bien diseñados, destacado elenco actoral, encomiable fotografía, magnífico lenguaje audiovisual, excelente banda sonora, determinados en una narrativa particular. 
 
A esto se agrega su versatilidad en el uso de los géneros cinematográficos pero sobretodo destaca por presentar en cada historia y de modo realista las complejidades del ser humano.
 
Es ejemplo de realizador independiente norteamericano; autor en todo el sentido de la expresión, es decir, alguien cuya propuesta artística está por encima de la banalidad y la simpleza.
 

Con esta película de amistad juvenil y sus vínculos, (sumado algo de cine gansteril), Scorsese llamó la atención y se hizo de un espacio en la nueva hornada del cine norteamericano junto a Francis Ford Coppola, Brian De Palma, George Lucas y Steven Spielberg.

También dejó en evidencia su interés por los grupos de la Cosa Nostra: integrantes, relaciones, intereses, costumbres, códigos, etc. Argumentos que desarrollaría con mayor amplitud en: Buenos muchachos (1990), Casino (1995), y Los infiltrados (2006).

Precisamente, otro ítalo americano como Coppola estrenó un año antes la notable: El padrino (1972). Aunque no pretendemos comparar ni restarle valor a Calles peligrosas; son obras diferentes; quizá la única similitud se encuentra en el tratamiento de los vínculos entre gansters.  

Los acontecimientos transcurren en Nueva York, escenario que repetirá en  films posteriores. En ese sentido, es ampliamente conocido el romance entre Scorsese y su ciudad natal. De ello dan cuenta entre otras: Taxi driver (1976), New York, New York (1977), Después de hora (1985), La edad de la inocencia (1993), Vidas al límite (1999) y Pandillas de Nueva York (2002).

Como ha declarado en muchas oportunidades el director cuenta en sus películas historias que vio y vivió en su barrio, de tal manera que este es un relato semi autobiográfico. Charlie posee una cuota religiosa al igual que Scorsese en su juventud.
 
Trabajan dos de los actores de sus primeros y reputados estrenos: Harvey Keitel y Robert De Niro. Claro está, con el último los uniría una sociedad indesligable, presente en las mejores  producciones del realizador: Taxi driver, Toro salvaje (1980), y Buenos muchachos. El hecho es que la dupla logró reconocimiento, premios, y lo mejor, notables films.

Como se plantea líneas arriba Calles peligrosas trata de amistad y juventud; incluye, asimismo, violencia, humor y religión, ingredientes que se condensan a lo largo de sus más de veinte largometrajes.

Es excelente ejercicio de autor. Demuestra con claridad el talento, y porque no, la genialidad en ciernes de un fabuloso cineasta que habría de concebir una serie de obras maestras. Es la pequeña maestra de las obras maestras. Y debe ser admirada y reconocida porque fue el primer paso de Martin Scorsese en el camino hacia su madurez y maestría como artista y resume muy bien lo mejor de su aptitud y actitud profesional.

jueves, 31 de octubre de 2013

Calles peligrosas (Mean streets, EUA, 1973)




Calles peligrosas tiene su mayor virtud en el realismo plasmado por su director Martin Scorsese, a través de las actuaciones, el uso de cámara y de la ciudad (Nueva York). Efectivamente, es una película en la que, a la manera de la Nueva Ola (cinema verite), se relata con desenfado una historia con métodos cinematográficos sencillos. Prolífico uso de paisajes citadinos, personajes verosímiles y convincentes y una movediza cámara que grafica acciones.

El realizador recurre a sus recuerdos de juventud para la creación de su primer largometraje independiente; es una obra acerca de la amistad, los jóvenes y sus respectivas búsquedas y problemáticas. Por cierto, también aparecen palomilladas e instantes divertidos, que invariablemente se desarrollan en calles, autos, cines y bares. En este sentido, es una suerte de tributo a una etapa de la vida en la que los amigos son más importantes que todo. Al mismo tiempo se vincula al grupo con el barrio. El barrio es importante: da sentido de pertenencia, identidad, aparte de ser el epicentro de vivencias.  

La trama gira en torno a Charlie (Keitel), centrado joven católico (que quiere labrarse su espacio en la cosa nostra), quien le da sentido a su vida con su fe y a la vez le sirve de soporte para ayudar al que necesita. Le gusta divertirse como todos pero a la vez busca su lugar en el mundo: representa el paso de la juventud a la madurez. Además está su amigo Johnny Boy (De Niro): apostador y timador; alocado y desafiante; quien por alguna razón no desea cambiar su forma de ser; un pendenciero que arrastra a Charlie a un callejón sin salida, pese a la unión de ambos y la ayuda de éste. 

Los conflictos de la obra son varios: la relación entre Charlie y Johnny; el romance entre Charlie y Teresa, impedido por el tío; su lucha personal entre lo espiritual y lo mundano. Empero, estos problemas no son relatados de una forma tradicional norteamericana sino al estilo europeo; por ello califica como obra de autor.    

También se advierte el honor, que juega rol importante en la obra y sus protagonistas. Es el ingrediente del que se nutre la Mafia. Su palabra y el respeto a ésta poseen valor, salvo que alguien rompa con esa condición. Son códigos inquebrantables. La traición o deslealtad se pagan con sangre. 

Dos actores encarnan sobresalientemente a Charlie y Johnny Boy: Harvey Keitel y Robert De Niro. Cabe resaltar que por este rol De Niro obtuvo dos premios como mejor actor de reparto: el de los Críticos de cine de Nueva York  y el de la Sociedad Nacional de Críticos de Cine.   
 
Las magníficas actuaciones se sostienen de un interesante guion elaborado por Martin Scorsese y Mardik Martin. En el mismo, abundan los diálogos: naturales, frescos, divertidos. Muy al estilo ítalo americano (excesivo, enfático, cariñoso, gracioso, rítmico). Destaca también el uso del monólogo interior, que grafica los pensamientos de Charlie.    

Otro factor para resaltar es el uso de la ciudad como personaje. Como se planteó antes, muchas de las escenas exteriores se desarrollan en las calles de Pequeña Italia y otras en la ciudad de Nueva York. Sabido es que las urbes tienen personalidad propia, lo que le otorga atmósfera especial a la historia, dándole realce extra. Participan activamente: calles, avenidas, callejones, techos, azoteas, cementerio, etc.  Adicionalmente, se une la festividad que incluye una procesión que se ve durante la trama.

Al inicio dimos cuenta de una cámara movediza que registra acciones. No cabe duda que el aspecto visual está acorde con la historia que se cuenta (de paso le hace justicia al título). No solo vemos un eficaz uso de cámara en mano sino también diversidad de encuadres que resaltan la ciudad y sus recovecos; tomas en picado y cenit; planos secuencia que introducen al universo de los personajes; y la pausa del ralentí (o cámara lenta) que enfatiza instantes dramáticos.

Calles peligrosas es acerca de vínculos amistosos juveniles y su problemática. Sumado a ello una pizca de filme gansteril, de manera familiar y natural, sin aspavientos. Queda como referente de obras de este estilo como: Los inútiles (1953) de Federico Fellini y Rebelde sin causa (1955) de Nicholas Ray; clásicos del sétimo arte. La rebeldía es inherente a la juventud y este relato fílmico lo deja en claro.
 

Scorsese luce como realizador de este importante filme; con poco logra mucho.  Su talento es indiscutible como esta pieza que tributa a la Pequeña Italia y la amistad entre sus habitantes.     

jueves, 22 de agosto de 2013

Excéntrico soñador: A propósito de Ed Wood (1924-1978)


Ed Wood tuvo una vida singular como sus películas. Edward D. Wood Jr. nació el 10 de Octubre de 1924 en Poughkeepsie, Nueva York. Participó como soldado (Marine) en la Segunda Guerra Mundial. Por tal razón fue condecorado. Precisamente, durante la guerra, perdió la dentadura al chocar con la cacha de un fusil. Además combatió con panty medias debajo del uniforme lo que demuestra su gusto por la ropa femenina. Todo un excéntrico.
 
Después de la guerra anduvo en un circo itinerante y luego llegó a Hollywood. Allí escribió, actuó y dirigió varias obras de teatro de serie Z. Es decir, bastante marginales e intrascendentes. En 1947 fue extra y doble de riesgo. Además escribió reseñas, hizo algunas obras cinematográficas y publicitarias.  

En 1953 escribe y dirige Glen or Glenda, uno de sus largometrajes más reconocidos posteriormente. Está basado en las experiencias de la vida real del transexual Christine Jorgensen. Aunque, en realidad, se convirtió en una excusa para presentar el travestismo del realizador. Se sabe que adoraba las chompas de angora. Ed Wood participa como actor junto a su pareja Dolores Fuller, además aparece Bela Lugosi, ídolo de la niñez de Wood, cuya carrera por entonces estaba liquidada.

No obstante, Wood le otorgó los últimos roles de su dilatada trayectoria, y a la par formaron verdadera amistad. Es cierto que a la vez lo usaba como “gancho” para financiar sus proyectos. Obvio, a cambio de esto Lugosi recibió ingreso económico.  
 
Su siguiente largometraje fue Jail bait (1954) en el que actúa, escribe, produce y dirige. Al año siguiente hizo Bride of the monster, su filme más convencional y coherente. Antes de realizar la obra por la que pasaría a la historia, escribe The violent years (1956) y The bride and the beast (1958).

En 1959 presenta la famosa Plan 9 from outer space. Tal como le gusta:   produce, escribe, dirige y actúa. Incluye a su gran amigo Lugosi (ya había fallecido), en una escena inédita, en la que se le ve oliendo una flor y llorando. La promocionó como la última película de Bela Lugosi, fue su manera de rendirle homenaje y a la vez obtener promoción publicitaria. Plan 9 fue su obra más apreciada, por la que pasó al recuerdo.   

Para ese entonces ya había juntado un grupo de fieles amigos (actores) que participaban de sus producciones: Bela Lugosi, John “Bunny” Breckridge, Dolores Fuller, Tor Johnson, Loretta King, Vampira (Maila Nurmi), Criswell, etc. Junto a Wood formaron una pandilla inseparable de seres bizarros y marginados del sistema.
 
De 1960 a 1973 escribió, participó y dirigió otras películas que no alcanzaron la notoriedad de sus antecesoras: The sinister urge, Revenge of the dead, Shotgun wedding, Orgy of the dead, 1,ooo,ooo AC-DC, Take it out of trade, Class reunión, Fugitive girls, The cocktail hostesses, Necromancy.   

Al final de su vida, siendo alcohólico consuetudinario y luego de haber dirigido filmes de horror y ciencia ficción, se dedicó (en los setentas) a escribir y dirigir pornografía. En 1978 falleció en la quiebra. Tenía solo 54 años.  

No tuvo una vida fácil. Debió esforzarse al máximo para conseguir financiamiento, por ello tuvo que hacer concesiones que colaboraron a incrementar lo extraño de sus argumentos. A él no pareció importarle, su amor al cine y sus excentricidades fílmicas estaban por encima de todo. 

Fue considerado el peor director de la historia por sus pares norteamericanos, pero de alguna forma su terquedad dio frutos. Quiso ser cineasta y lo logró; contó las historias que quería hacer y obtuvo un estilo personal; buscó reconocimiento y también lo consiguió.

Hoy su obra es objeto de culto, y sin habérselo propuesto dispuso las bases de un cine en el que lo absurdo, situaciones extrañas y salidas de contexto son el eje narrativo. No por nada sus mejores films se aproximan al arte Dada. Incluso en 1992 Rudolph Grey escribió un libro basado en él: Nightmare of Ecstasy: the life and art of Edward D. Wood, Jr.  

En una entrevista (Premiere) a Kathy Wood, su viuda, a raíz del estreno de la película Ed Wood de Tim Burton, declaró que no fue justa la forma en que murió. Lamentó porqué toda esa publicidad no ocurrió antes, que a él le hubiera encantado.


 

A pesar de todo, Ed Wood forma parte del sétimo arte que tanto quiso con locura. Muchas veces, los marginados del ayer son los recordados de hoy.

domingo, 4 de agosto de 2013

Ed Wood (EUA, 1994)


 
Esta es la historia de un cineasta extraño, fuera de lo común. Un excéntrico. Rey del absurdo. Un loco cuya pasión era hacer películas raras, que combinan géneros que, en apariencia, no tienen vínculos.
 
Tim Burton, un director igual de inusual le rinde tributo. Son conocidos sus relatos de personajes a contracorriente. A él le interesan las tramas protagonizadas por seres al margen del sistema establecido, de modo que Ed Wood le viene como anillo al dedo.
 
Biopic (película biográfica) que además de la vida y obra de Wood, muestra una serie de personajes marginales a los que el cineasta se va asociando a la vez que recluta para sus largometrajes. Principalmente, se centra en la amistad entre el realizador y Bela Lugosi.

En tal sentido es un homenaje a ambos y con ello al género de terror, las primeras versiones de Drácula y los monstruos surgidos posteriormente como: Frankenstein, el Hombre Lobo, etc. Es además reconocimiento a los hombres símbolo de géneros de horror y ciencia ficción como también al cine, ya que a través de la presentación de momentos de rodaje de películas en la trama se interioriza en este mágico proceso.
Visualmente, se impone el expresivo blanco y negro, su estética clásica de sombras y claros con la que se consigue excelente atmósfera y recreación de época.

Está presente el amor visceral de un hombre por el cine. Su “soledad”, anhelos y rotundos fracasos. Un realizador que supera sus caídas para continuar; aunque la mayoría no lo tome en cuenta. Wood fue un optimista que solo quería contar sus propias historias aunque fueran disparatadas.

Un ingrediente notorio es la ironía del humor negro. La película tiene permanentes chispazos de humor, como aquella escena de la fiesta de fin de rodaje en la que Wood baila ataviado de disfraz femenino y su infaltable chompa de angora. Algo positivo es que se equilibran momentos dramáticos con humor. Sin ser una comedia en sentido estricto, hay instantes que provocan risa.

Como se ha escrito líneas arriba, buena parte del filme relata el vínculo entre Wood y Lugosi. Se sabe que este fue ídolo de la niñez de Wood y que cuando se encuentran forman una sociedad indivisible. Por un lado, el realizador lo rescata del olvido y usa como estrella y modo de financiación de sus filmes; por otro, el actor retorna a la pantalla grande. En esa etapa Bela Lugosi era un actor en decadencia y adicto a la morfina, lo que le adiciona drama a la historia. Ha sido extirpado de la sociedad por su adicción y Wood es el único que lo acoge y apoya. Acaso por ser un paria como él.

Ed Wood es el relato de un incomprendido calificado por sus compatriotas como peor director de la historia. Un apasionado de la actividad cinematográfica que cometía errores groseros que explicaba como licencia dramática; el mismo que no dudaba en hacer concesiones descabelladas a sus obras con el fin de financiarlas. Es cierto que sus filmes de bajo presupuesto rallaban en lo absurdo pero al menos se hizo de un estilo.

En cierta forma Wood fue un adelantado a su tiempo; la utilización de tramas, situaciones y personajes incoherentes o extraños se emplearon con más asiduidad posteriormente. Quizá sea por eso que se convirtió en director de culto. Tiene su legión de hinchas. Claro, es evidente que su obra pertenece a minorías como siempre lo fue.   

Burton logra un relato memorable en el que se mezclan situaciones insólitas y personajes extravagantes pero donde también hay espacio para las aspiraciones profesionales, logros, amistad, solidaridad, unión, amor. La suya es una historia a su forma en la que al interior del drama se percibe algo dulce e ingenuo. Ello es lo que la hace más interesante y original. Aunque a decir de algunos se haya tomado sus licencias.

De otro lado, los actores que encarnan a Wood, Bela y toda la troupe se lucen. En especial Johnny Depp y Martin Landau que están superlativamente magníficos (permítanme los adjetivos). Para este rol Depp adquiere personalidad especial en los gestos y la voz, lo que ofrece verosimilitud al personaje y su época. Landau, por su parte, encarna con notable solvencia al mismísimo Bela Lugosi y no deja duda sobre su talento actoral. Extraordinario en todo: pronunciación, movimientos corporales, expresiones de rostro. ¡Magnífico! Cabe indicar que recibió merecidamente el Óscar a mejor actor de reparto.

Excelente biopic contado con humanidad, sensibilidad y humor. Como colofón queda la idea que Wood logró lo que se dispuso: una obra fílmica. En este sentido la película es un repaso por sus filmes más emblemáticos: Glen or Glenda (1953); Bride of the monster (1955); y Plan 9 from outer space (1959).
 
Así como Wood pasó a la historia por Plan 9… Tim Burton logró una obra maestra por la que seguro, se le recordará siempre.