miércoles, 17 de octubre de 2012

Crónica de cinéfilo


Trabajo en una tienda de alquiler de vídeos. Estoy en el paraíso, literalmente, rodeado de tan grata compañía. Joyas digo: diamantes, brillantes, turquesas, zafiros, etc. ¡Qué sensación perfecta! Cientos de obras vistas y muchas más  esperando. Siento que me llaman y hay días que desespero porque quisiera verlas todas de porrazo y no puedo. Sé que es imposible pero mis deseos son irracionales. Debe ser la pasión que siento por el cine.

 A veces algunos clientes me preguntan si he visto todas las películas y les respondo que no. Quedo pensando, me gustaría poder decir que sí, no por razones de ego sino por amor a la ficción. Mi ambición es saber, conocer, y experimentar las diversas sensaciones que un largometraje procura. Ver todo lo que pueda y llega a mis retinas.


Estoy contento y alegre, pero vivo una suerte de tortura diaria que estoy resolviendo, viendo de a pocos algunas películas. Aumentando mi bagaje de obras vistas, observando nuevas tramas, actores y directores. ¡Qué placer! Cuando veo una nueva comienzo a pensar en la próxima.

Qué suerte tengo de trabajar en esto; eso, por un lado, pues mi labor es algo paradógica. No paso todo el tiempo viendo películas, como me gustaría, recomiendo, comento y persuado a otros que vean determinado largometraje;    está claro que trabajo para entretener a otros, lo que a veces me hace sufrir. Sé que otros van a sus hogares a disfrutar, mientras yo me quedo en la tienda hablando de cine; pero la vida tiene su recompensa porque llega un día en el que me toca ser espectador, y ese día soy el hombre más feliz del planeta.

 

viernes, 28 de septiembre de 2012

Apéndice: Batman 3


Al escribir se dejan temas de lado, se los excluye sin querer. Como se dice: “quedan cosas en el tintero”, por ello la necesidad de incluir algunos conceptos adicionales del comentario Batman: El Caballero de la Noche asciende.   

En este filme Batman resurge de sus propias cenizas. Consigue escapar de la tiniebla mental para dar lo mejor de sí en bien de la justicia. Es una metáfora de renacimiento personal, pues en el pasado, derrotadas las fuerzas del mal, Bruce Wayne se jubila y de paso retira a Batman, situación que lo lleva a la desmotivación e incluso depresión. Aparentemente, ya no tiene nada que dar, y esto porque la paz lo ha anquilosado. No tiene razones para continuar con su lucha de verdad y justicia.

En esta tercera y definitiva versión Nolan saca del letargo al Caballero de la Noche y logra otro filme espectacular. Batman salva Ciudad Gótica de las garras del mal no sin entregar un gran esfuerzo. Tiene que apelar a toda su experiencia para derrotar a un enemigo invencible, casi insuperable, Bale; quien lo supera en fuerza y posee la misma sagacidad. Esta situación le aporta mucha tensión a la obra y genera extrema ansiedad al espectador.

Por otro lado, el director cuenta una historia a través de retrospectivas (flashbacks), útiles para entender tanto la trama y conducta de los personajes de este filme y del conjunto (las versiones anteriores). Propone ir al pasado para explicar el presente.

Es como la rueda de la vida que gira cíclicamente; a veces, para retornar al lugar de origen. Esto ha sido magníficamente presentado por el realizador y los escritores (logros de guion). Al igual que los puntos de giro, cambios en la dirección de la historia que sorprenden, sobremanera cuando uno se entera quién es el verdadero enemigo y cuáles las razones de su venganza personal.

Otro de los argumentos que gira en torno a la trilogía: la venganza. El enmascarado vive para vengarse de los que asesinaron a sus padres, y con el tiempo su lucha y búsqueda se disfrazan, pero el punto de partida que lo moviliza es obvio. En el largo esto resulta a la inversa, se convierte en su principal rival. La obra es un espiral de rencores y vendettas personales.

Sin duda Batman resucita, sale de la oscuridad y asciende. Lo tenemos de nuevo en el fragor de la “batalla de la vida”, de la que emerge como salvador. Es uno de los grandes personajes de historieta llevados con éxito a la gran pantalla. Misión cumplida para Christopher Nolan, y con ¡creces!

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Batman: el caballero de la noche asciende (The dark knight rises, EUA, 2012)


Pensamos que la segunda versión sería insuperable pero esta tercera y anunciada última entrega mantiene la calidad intacta. Christopher Nolan no se ha sentido intimidado por el personaje ni seducido con las características comerciales del mismo.

Me explico. El realizador le ha dado un toque personal, autoral si se quiere, a Batman, respetando los códigos de la historieta; sin convertir al enmascarado en un ícono de acción trepidante y efectismo gratuito. Es decir, logra una obra (las 3 películas) que trasciende la idea de mero entretenimiento y le otorga dimensiones de índole reflexivo dramático.

Es un largometraje en el que además de sentimiento y emoción de gestas heroicas hay espacio para el pensamiento, análisis y reflexión. ¿Quién es Batman? ¿Qué busca? Son algunas interrogantes que se sustraen de la trama. Probablemente, Nolan desea que cada espectador saque sus propias conclusiones. Ese es el mérito de una sólida trilogía (el mejor conjunto sobre el personaje que se haya producido), que sin duda lo hará pasar a la posteridad del sétimo arte.

El director es la prueba que se puede tener éxito comercial y también de crítica. Pocos pueden lograrlo. ¿Cuál es la receta? Podemos especular aunque es difícil describirlo.

Batman retorna a la acción luego de 8 años de permanecer escondido. Ciudad Gótica está en paz y su participación no ha sido necesaria. De las escenas que vemos a Bruce Wayne (Bruno Díaz) barbado y con bastón se sustrae una de las virtudes de la película: un superhéroe humano. Adolorido y golpeado. Física y mentalmente. No es pues una máquina justiciera sino una persona de carne y hueso con amplio sentido de solidaridad.

Lo mismo ocurre con otros personajes que proyectan virtudes y defectos. La idea no es moralizar sino presentar. Además se establece un dominó de apariencia. Nadie es quien aparenta ser. Ocurre con Wayne, Kyle, etc. Es una muestra de la personalidad humana: compleja y diversa. Que adopta muchos “rostros” y “se disfraza” sin mostrar su verdadera cara.       

Subyuga la lucha que Wayne tiene consigo. La primera “batalla” que tenemos los mortales es con nosotros mismos. Nolan ha interpretado bien esa condición de fragilidad y duda. Lo que agrega suspenso adicional al conjunto.

Obvio resulta escribir que el mayor vértigo de la historia está en la imposibilidad de derrotar al enemigo (Bane y compañía) y el drama que se cierne sobre ciudad gótica. Son las luchas del Caballero de la noche y de la resistencia las que aportan suspenso y mucha acción.  

Además brindan emociones los sentimientos personales de cada quien. Quizá sea allí, en esa eficaz combinación de drama y acción donde radica el éxito de esta tercera parte y sus antecesoras.

Otro mérito incuestionable está en la tecnología presentada a lo largo del filme. Se lucen trajes e implementos, motos, aviones, autos y camiones. Todos con un diseño espectacular y realista que aporta verosimilitud.

La atmosfera es otro punto a favor. La ciudad impone su presencia y se percibe, sea de día o de noche. No se ha requerido de costosa e irreal escenografía, por el contrario se ha escogido bien locaciones (modernas y antiguas) que le dan personalidad a la ciudad y ello mezclado con los elementos tecnológicos, la luz (diurna y nocturna) y una formidable orquestación hacen de Ciudad Gótica una realidad.

Evidentemente, las actuaciones son las que hacen posible el drama. Por tanto debemos ponderar un excelente reparto. Con sobriedad y equilibrio, Christian Bale logra una magnífica caracterización de Batman. Es un rol hecho a su medida, en el que pone de manifiesto su capacidad actoral a nivel emocional y físico. Brilla Michael Caine como Alfred, cautiva a pesar de su breve participación. Gran actor, sin duda.

Punto aparte es la participación de Gary Oldman, quien agrega otro personaje camaleónico a su amplia lista. Cabe resaltar que su transformación no es sólo física. Es total.

Anne Hathaway y Joseph Gordon-Lewitt (El origen), le sacan partido a sus respectivos roles. También son figuras de esta tercera entrega. Hathaway ha capturado con personalidad la ambivalencia de Selina Kyle, y logra el lucimiento personal. Gordon-Lewitt sabe hacerse notar y es un actor en ascenso. Su presentación es estimulante. Esperamos grandes cosas de él.         

El hecho de mantener una unidad con lazos comunicantes en las 3 versiones redondea una obra sólida y maestra. Al final, de alguna forma, reaparece el maestro y metafóricamente, además de su conflicto personal, la lucha entre el bien y el mal, viejo conflicto en la vida y su recreación: la ficción.

jueves, 23 de agosto de 2012

Zatoichi (Japón, 2005)


Brillante filme de Takeshi Kitano. Relata la historia de un conocido héroe del cine japonés: Zatoichi. Espadachín ciego que se gana la vida como apostador y masajista.

De 1963 hasta 1989 el personaje fue representado por el actor Shintaru Katsu en 26 películas y más de 100 episodios de televisión.

Takeshi ‘Beat’ Kitano tomó el personaje y lo adaptó a su estilo. Esta vez es más explícito que en sus anteriores obras. El filo de la espada corta profundamente y la sangre brota por doquier.

Si en algo se mantiene el realizador, es en el vínculo con los grupos de delincuentes, asesinos y el abuso y poder opresor de estos. Lo mostró en Sonatina (1993), Flores de fuego (1998), El verano de Kikujiro (1999).

A diferencia de las anteriores, es una obra de época. Vemos las costumbres ancestrales de los nipones reflejadas en magnífico vestuario, maquillaje, decorados, objetos diversos e instrumentos musicales. El director es magnífico para retratar estados de ánimo y atmósferas, humanas y no humanas; posee la sensibilidad necesaria para transportar a las situaciones y los parajes que presenta.  

Tiene un ritmo cadencioso expresado a través de imágenes intimistas que interactúan con la naturaleza y labores cotidianas. Un haiku puede expresar el sentimiento que propone el director: calmo como agua de manantial, filoso como hoja de papel. 

Por otro lado, Kitano no pierde su acostumbrado sentido del humor, con personajes y escenas que invitan a reír. Verbigracia, Shinkichi, el loco que pretende ser guerrero y corre dando gritos; el asombrado apostador que fracasa en sus intentos de triunfo; Zatoichi, muy bien caracterizado por Kitano, quien no deja de sorprender con sus gestos y acciones.

Quién diría que detrás de su indefensa apariencia se encuentra un hombre sabio y sensitivo, además de diestro maestro de la espada que usa (envainada) como bastón.

Con este largometraje queda demostrado que no es privilegio de los estadounidenses ni la creación de héroes ni de películas acerca de ellos. Sin embargo, a despecho de no ser un héroe sobredimensionado, emocionan por igual aquellas sangrientas peleas, tan magistralmente coreografiadas y que hacen partícipe al público de todo el “arte de la muerte” del que es capaz el masajista ciego.  

Como todo largometraje del director no hay lugar para lo superfluo. No se trata simplemente de la azarosa vida de un espadachín que gusta del juego de azar y beber sake. Hay temas profundos: asesinato, desamparo, venganza, valor, sabiduría, abuso, intriga, enfermedad, vida y muerte, pobreza y abundancia.

Producciones como esta son las que perduran en el tiempo. De a pocos Kitano va dejando un gran legado fílmico. Su propuesta deja huella y como el colosal Akira Kurosawa (sin querer compararlo) logra universalizar la cultura japonesa. Ya no sorprende: es una realidad al igual que su valioso cine.

Punto aparte es el final, sorpresivo y feliz. La cereza del postre es la espectacular secuencia de baile y música, animada por una colorida coreografía en la que el zapateo es complementado con ágiles saltos y volteretas mientras los tambores resuenan con fuerza estremeciéndolo todo, como gigante latido de corazón. El enorme y generoso latido de Zatoichi. Un personaje humano y controversial.

Con la ceguera (como la novela de Saramago) se conoce mejor el alma humana. Se desarrollan otros sentidos que vuelven más perspicaz al hombre, y se agudizan las percepciones. Zatoichi reivindica el ciego que llevamos dentro.

Por un lado, es una persona común; como muchos de los personajes de Kitano, es un bonachón errante que va relajado por la vida. Alguien que aprovecha lo que ésta y la naturaleza le proveen, disfrutando de los placeres mundanos: un buen trago de sake, algo frugal para alimentarse, apostar, conversar con las personas, pasear por los caminos, tomar té.

Por otro lado, lo que más le place es ayudar, sobremanera al más necesitado. Es un vengador que pone en su lugar a los malhechores. Lo interesante es que se le ve insignificante, y esa es su mejor “máscara”. Es un maestro con la espada. Habilidoso, veloz e implacable como flecha mortífera.

Otro mérito son los formidables combates, con el añadido de una acertada utilización de cámara lenta que magnifica el dramatismo de la lucha.

En un soberbio duelo final con el samurái, Zatoichi muestra que es un súper dotado. Tremendo personaje ameritaría una segunda parte. Esperemos. 

miércoles, 25 de julio de 2012

Chris Nolan dejó sus huellas en Hollywood

Christopher Nolan, joven realizador inglés, ya había dejado huella en los espectadores y críticos con sus versiones de Batman pero ahora lo hace con sus manos en el Paseo de la Fama frente al Teatro Chino en Los Ángeles.
¿Es justo el homenaje? Si. A pesar de tratarse de un director con relativa breve obra merece el reconocimiento, ya que si se evalúa la calidad de ésta encontramos un conjunto de películas bien logradas. Con estilo, presencia y madurez.
Nolan irrumpió en el sétimo arte con Memento (Amnesia) (2000), que fue elogiada por la crítica y llamó la atención del público; luego dio a conocer Insomnia en 2002, un excelente thriller policial con Al Pacino, Robin Williams y Hilary Swank. Con estos largometrajes obtuvo el respeto y admiración de los cinéfilos.
 Sin duda, se consolidó con Batman inicia (2005). Superó a sus antecesores acercándose a la esencia del hombre murciélago. Es un filme con muchas aristas para analizar. Lo importante es que se trata de la mejor versión de Batman que se recuerde. De paso impulsó a Christian Bale y lo convirtió en estrella.

Otro filme remarcable fue El gran truco (The prestige) (2006). En el que el conflicto surge de la rivalidad de dos magos a través del tiempo. Hugh Jackman, Christian Bale y Michael Caine están, impecables. 

Nolan se ha encargado de mostrar las virtudes de los actores, enfatizando sobretodo, con intérpretes ingleses. Haga su recuento y notará la certeza de ello. Christian Bale, Michael Caine, Hugh Jackman, Gary Oldman, etc. Hollywood no lo hizo olvidar a sus compatriotas.  

Demostrando que su talento no es casualidad retornó con la segunda versión: Batman, El caballero de la noche (2008), otra memorable producción. Poderosa versión del oscuro superhéroe que busca el bien y vive torturado por el crimen de sus padres. Además presenta un villano de antología, un Guasón (Joker) magníficamente interpretado por Heath Ledger, quien pese a su desaparición física será recordado sobremanera por este rol. Quizá el personaje de su vida, que sería homenajeado por la Academia con un Óscar póstumo a mejor actor.   

Dos años después sorprende con El origen (Inception, 2010), sorprendente relato pleno de efectos especiales, literalmente un rompecabezas mental alucinante; visual y sonoramente espectacular. La Academia de Artes y Ciencias pone la mirada en él y lo postulan a los premios Óscar.

Finalmente, acaba de estrenarse la tercera parte de Batman, su más reciente creación. Se espera mucho de este realizador en los años venideros. Atención: lo mejor está por venir. Aunque tiene títulos que son envidia de muchos. Gracias Chris y, ¡felicitaciones!

domingo, 15 de julio de 2012

Sombras tenebrosas

(Dark shadows, EUA, 2012)


Existen dos tipos de obras de Tim Burton, las comerciales y las autorales. En ambas está presente el estilo del realizador; quizá la diferencia estriba en la taquilla, unas son más vendedoras que otras, pero la calidad de ambas es incuestionable.

 Sombras tenebrosas pertenece a la fila de las autorales como lo son: El joven manos de tijera (1990), Ed Wood (1994), El gran pez (2003) y El barbero demoniaco, Sweeney Todd (2007).

 Basada en una serie televisiva, Burton logra un acabado relato, vuelta de tuerca de las obras de vampiros. Es un homenaje a las películas de terror que tanto ama, y en particular a Drácula, novela de Bram Stoker que continúa siendo fuente de inspiración.  

 Sombras tenebrosas es un largometraje mixto, que combina géneros y personajes. Da la impresión que es una comedia con tintes dramáticos pero resulta también un drama con pinceladas de humor. En todo caso el público decide. Del mismo modo, se entrecruzan un vampiro, una bruja y hasta un adolescente lobo. Es decir, el realizador une a personajes referenciales del cine de horror clásico.

 Por ratos recuerda a Ed Wood y sus películas; parece ex profeso, salida de la serie B, por las situaciones absurdas que llaman la atención, y que, por tanto, asombran, generan curiosidad, interrogantes y risas. Un detalle simpático para aquellos seguidores de Burton se da en la forma como Drácula mueve las manos cuando hipnotiza. Remite a Ed Wood y el modo como Bela Lugosi encarna al famoso conde vampiro.

 Los diálogos, de indudable humor negro, son estupendos y sin Johnny Depp en el rol protagónico los logros del filme serían imposibles. Es él con su gran actuación quien es la columna que sostiene los cimientos de esta provocativa ficción. ¡Qué gran dúo forman Burton y Depp!  

El personaje encarnado por Depp, Barnabas Collins, caballero del siglo XVIII, posee una forma refinada de hablar y comportarse, sus modales contrastan con las situaciones de modernidad, lo que adiciona humor a la obra.

 Evidentemente, el eje de lo jocoso está en el contraste entre lo antiguo y lo moderno, en la lucha entre el bien y el mal, y una familia disfuncional de lo más disparatada que toma con relativa tranquilidad hechos paranormales.   

 La adaptación de los años 70 es magnífica y por momentos remite a la estética de la maravillosa serie Los munsters. No hay detalle que se haya escapado, ni en vestuario, peinados, decorados, música, etc.

 Es una película con encanto. Uno culmina rindiéndose ante las peleas de siglo, hipnosis, hechizos y otros actos mágicos, pero también al romance, que de eso hay y mucho.

 Burton plantea una versión lírica y romántica de homenaje al vampiro inmortal. En ese sentido, se estrechan los lazos con la novela de Stoker cuyo centro es el amor negado. En Stoker y Burton cobra capital importancia el factor tiempo entrelazado al romance. Barnabas y Drácula, pasan a través de los siglos por un tormento: vivir sin su amada. Están condenados al desamor para toda la eternidad, lo que le da un toque angustiante y dramático a la historia. Sin embargo, las situaciones por las que atraviesan no son las mismas como tampoco las tendencias de las obras. 

El espectador puede calificar el largometraje de entretenimiento ligero o entretenimiento con contenido. Me inclino por la segunda opción. Se trata de un filme divertido sin soslayar el fondo. Ese es su mérito y riqueza. Magnífica película del genial Tim Burton.    

miércoles, 20 de junio de 2012

La importancia de la persistencia retiniana

La persistencia de la visión o persistencia retiniana es clave para ver cine, de otro modo no podríamos disfrutar de las magnificas obras que el sétimo arte provee.

Qué significa aquello, pues que el fenómeno óptico permite retener imágenes en el cerebro segundos después de haberlas visualizado. Esto se grafica en el parpadeo de los ojos, el mismo del que no somos conscientes y produce una sombra en cada parpadeo. Ello significa que si una imagen desaparece, el ser humano la continúa viendo durante una fracción de segundo. Se le conoce como efecto phi.

Por tal razón, cuando vemos una obra cinematográfica, tenemos la sensación de movimiento de las imágenes, cuando en realidad es una sucesión de cuadros fijos que se mueven rápidamente. ¡Qué maravilla de la naturaleza!, que nunca deja de sorprendernos; ¡qué ingenio!, el de los precursores del cine.    

De no ser por este, en apariencia, ínfimo detalle, el sétimo arte nunca hubiera sido posible y desde luego, este blog no tendría razón de ser.