miércoles, 26 de diciembre de 2012

Actores al servicio de Bond


En la última entrega planteamos que cada actor le había aportado algunas características al personaje. En tal sentido, es pertinente recordar quienes le dieron vida a Bond. Algunos hablan de 6 actores, cuando en realidad son 7.

Probablemente, Barry Nelson no sea conocido. Es probable que no figure en las listas de actores Bond y a algunos les parezca un advenedizo. Pero no es justo si se considera que fue el primer 007.  Quizá el único norteamericano que lo interprete. Nelson apareció en 1954 en una serie televisiva cuyo episodio se tituló: Casino Royale.

En contraparte del primero de la lista, Sean Connery es el más respetado y querido actor Bond, encarnación real del personaje literario imaginado por Fleming. El Bond por antonomasia. Es el favorito y proclamado como el mejor. Nadie ha podido superarlo, opinan los conocedores. Participó en 7 películas. Por si fuera poco fue el intérprete de la primera en la pantalla grande: Dr. No (1962).

Otro nombre poco recordado es el de George Lazenby, australiano que logró un jugoso contrato para actuar en 7 películas. Sin embargo, su única película no obtuvo el reconocimiento necesario y fue dado de baja. No obstante, la obra que protagonizó: Al servicio secreto de su Majestad (1969), es recordada por ser la única en la que Bond contrajo matrimonio.

Roger Moore fue un respetable y digno Bond; estuvo en 7 producciones, muchas de ellas de gran éxito. Se dice que su rol televisivo como El Santo lo catapultó a ser elegido en reemplazo de Connery. Actuó en las hoy clásicas: El hombre del revólver de oro (1974), La espía que me amó (1977), y Solo para tus ojos (1981).              

No tuvo el éxito esperado. Timothy Dalton llegó para cubrir el espacio que Pierce Brosnan no pudo tomar. Pero, al margen, no tuvo el carisma necesario para conectarse con el público. Empero toda la responsabilidad no fue de Dalton, los argumentos tampoco resultaron atractivos. Hizo 2 películas: Su nombre es peligro (1987) y Con licencia para matar (1989).
  
Pierce Brosnan fue el responsable de devolverle a Bond el éxito y brillo perdido. Sus filmes superaron las taquillas de sus predecesores en un momento en el que la franquicia desfallecía. En parte por la ausencia de un 007 ideal, el final de la Guerra Fría y argumentos mediocres. Interpretó al mítico personaje en 4 espectaculares entregas: Goldeneye (1995), El mañana nunca muere (1997), El mundo no basta (1999) y Otro día para morir (2002).   

Cuando Brosnan anunció su retiro, no pocos pensaron que era el final del agente secreto en la pantalla grande pero fue un error suponerlo, Daniel Craig, resistido al principio, resultó un buen sucesor que ha impuesto sus características actorales y físicas. Lleva 3 largometrajes como el espía seductor: Casino Royale (2006), Quantum of solace (2008) y la más reciente entrega Skyfall (2012).

De lo escrito líneas arriba se puede concluir que Sean Connery fue el responsable de definir los patrones principales del personaje: varonil, atlético, elegante, seductor con las mujeres, con una envidiable seguridad en sí mismo y sentido del humor.

Sin embargo, otros actores le otorgaron su sello. Por ejemplo, Roger Moore mantuvo esas características pero le adicionó mayor humor. Las películas que el encarnó tienen mayor dosis de sátira que las anteriores, además de mayores elementos fantásticos, algunos casi inverosímiles; espectacularidad y efectos especiales.  

Al parecer, la caída del muro de Berlín, el final de la Guerra Fría, hicieron que los argumentos decayeran; esto, sumado a la falta de carisma de Timothy Dalton hizo languidecer la propuesta Bond. Otro yerro estuvo en la pretensión de retorno a las fuentes, es decir, aproximarse al espíritu de las primeras obras, sin tomar en cuenta que la época cambió.   

Cuando aparece Pierce Brosnan, se renuevan los argumentos y se retorna a la espectacularidad de los efectos especiales. Se puede decir que Brosnan tuvo éxito en parte por las razones esgrimidas pero también por su personalidad. El, sin querer compararlo, es una inteligente combinación entre Connery y Moore, tiene presencia y elegancia pero también chispa y simpatía. Es el equilibrio perfecto.

Daniel Craig, el reciente Bond, aunque ha anunciado su retiro de la saga, es lo que se llama: un duro. Posee todas las características del 007 pero sobresale por su potencia física. Está más cerca del estilo Connery. No pretende ser agradable, es serio y determinado. Hombre de pocas palabras y de acción. Es diferente a sus antecesores, pero da la talla. Ha logrado imponer su Bond y eso lo hace exitoso. Por otro lado, es un actor que sin necesidad de ser camaleónico, alterna  sin ningún problema y con igual efectividad al espía con otros roles. Craig es inteligente y no permite que lo encasillen.
   
¿Quién será el próximo Bond? Nadie lo sabe. Lo único factible es que el agente 007 continúe participando en la saga más longeva y exitosa del mundo. La propia historia garantiza que ningún actor es imprescindible. Hace rato que el personaje con licencia para matar derrotó a todo: su autor, el tiempo, la Guerra Fría y, algunos actores.  

lunes, 3 de diciembre de 2012

James Bond: el hombre perfecto

James Bond es un personaje de antología, de eso no cabe duda. Lo bueno es que los años no pasan por él, es inmortal. Pertenece ahora a la galería de los grandes personajes de ficción; su fama es literaria, cinematográfica y… humana. Tanto, que se habla de él como si fuera de carne y hueso.  

Inicia sus actividades de espía durante la Guerra Fría, aquel momento de la historia en que el mundo se rige por dos poderosos países: EUA y la URSS, que están siempre al borde de la guerra nuclear.  

Tiene dos perfiles: por un lado es amante de la buena vida y los placeres que depara. Es adinerado, ama a las mujeres y las mujeres lo aman; es deportista, le fascinan los casinos, la buena ropa, los autos, el licor, la comida. Es un hombre elegante, refinado y culto. Su bebida favorita es el Martini seco con Vodka y cáscara de limón (batido no agitado); adora el caviar Royal Beluga con tostadas.

Por otro lado es 007, agente con licencia para matar; comandante del Servicio Secreto Británico. Gran atleta y luchador; conoce de artes marciales, destaca en el judo. Además es experto en armas de fuego.

De esta combinación nace un seductor caballero inglés que a la par de inmiscuirse con éxito como espía y salir airoso en sus misiones, posee el encanto y magnetismo para rodearse de las más hermosas mujeres.

Así es Bond; proyección de lo que cualquier varón en su fuero interno anhela: imán con las mujeres, viudo y libre para hacer lo que le plazca. Un amante de la buena vida con la solvencia económica para comprar lo que quiera. Inteligente, astuto, aventurero, fuerte, muy atractivo, divertido, cínico, bromista. En suma, un exitoso hombre de mundo. La perfección hecha hombre.

Esta es la razón del triunfo de Bond en la pantalla grande. Un espejo en el que miles se miran, muchos emulan y otros secretamente envidian. Quien no ha jugado con aquella famosa presentación: “mi nombre es Bond, James Bond”. Acaso soñando con transformarse en este con el solo hecho de repetir la frase.   

Con el paso de los años el personaje se ha convertido en referente de moda y buen gusto, tanto, que sus intérpretes promocionan productos de lujo. Son muy bien remunerados y sobretodo, recordados como Bond, algo que no tiene precio y está vinculado con la fama mundial con millones de admiradores y… admiradoras.    
 
Un hecho interesante es que cada actor le ha aportado al personaje su personalidad, sin dejar las características inherentes al original, pero esa es otra historia…