miércoles, 17 de julio de 2013

In memoriam James Gandolfini: recio y sensible


Hay actores que nacen para un rol. Así ocurrió con James Gandolfini y Tony Soprano. Gandolfini se fue pero Soprano queda para siempre lo que contra fácticamente hace que Gandolfini permanezca vivo.
 
James Joseph Gandolfini hijo (1961-2013), falleció el 19 de Junio a los 51 años de edad. Su partida fue prematura, aun tenía mucho por vivir y actuar pero un ataque al corazón se lo impidió.


Por tal razón, le rendimos homenaje haciendo un balance de su actividad artística. En su faceta de actor tuvo dos vertientes: el cine y la televisión. En la primera, a pesar de trabajar en roles secundarios o de reparto la mayoría de veces, logró reconocimiento. Se convirtió en una presencia familiar de filmes sin llegar a ser estrella. Sin embargo, no significa que no fuese valorado pues hay muchos y grandiosos intérpretes bajo esa condición.
 
Participa en: True romance (1993); Máxima velocidad (1994); Marea roja (1995); Get shorty (1995); Perdita Durango (1997); Medianoche en el jardín del bien y del mal (1997); Caídos (1998); Una acción civil (1998); 8mm (1999); La Mexicana (2001); El hombre que nunca estuvo (2001); El último castillo (2001); Todos los hombres del rey (2006); Secuestro de Pelham 123 (2009); Mátalos suavemente (2012); La noche más oscura (2012).
 
Algunas populares y otras notables películas en las que recordará, seguramente, haberlo visto. En todas, algunas en roles muy pequeños, dejó su sello, se hizo notar. Talento tenía, quizá faltó un director que se la jugará por él para un protagónico.  
       
 

Paradójicamente, fue en televisión donde pudo consagrarse merced a su rol en la serie Los sopranos. Su papel de Tony Soprano lo hizo mundialmente conocido. En ella pudo demostrar su dote interpretativa obteniendo un Globo de Oro (2000) y tres premios Emmy (2000, 2001 y 2003) como mejor actor en serie dramática.
Era un actor sólido y natural, que supo sacar partido de su lado violento y también de su perfil afable, aspectos de su personalidad que trasladaba a sus personajes. Su rostro adusto y sus características ítalas hacía que le otorgaran roles de carácter que a menudo se combinaban con un lado tierno. No se sabe si así eran planteados en el guion o si acaso él le dio a sus criaturas ese perfil dual más humano. No es coincidencia que muchas de sus actuaciones presentaran esos rasgos; ocurre en Get shorty, Caídos, La Mexicana, El hombre que nunca estuvo, Todos los hombres del rey. “Duros” con sensibilidad.
  
 
No es casualidad que Tony Soprano tuviera también esa forma de ser: agresiva y afectiva. Fue Gandolfini quien dotó a sus personajes de contradicciones naturalmente humanas. Lo que dice mucho acerca de su talento y capacidad actoral. Pasar como hombre común acaso fuera su mayor virtud y quizá el motivo por el que fuera aceptado o rechazado como intérprete.

El hecho es que logró destacar. Y gracias a la televisión se convirtió en estrella. Mérito indudable de David Chase creador de Los soprano, elegida como mejor serie de todos los tiempos. Trabajó en ella de 1999 a 2007. Participó en 86 episodios y llegó a ganar un millón de dólares por capítulo.
 
Gandolfini nació en Westwood, Nueva Jersey; fue hijo de padre italiano y madre norteamericana criada en Italia, motivo por el que en su casa, en la que se hablaba italiano, tuvo una marcada influencia de esa cultura. Esto, sin duda fue clave para su futuro rol de Tony Soprano.
 
Se sintió como pez en el agua haciendo de capo de la mafia. Por fin podía tener un protagónico al cual sacarle partido. Encarnó un gánster humano, no una caricatura como la que se ve en algunas películas; hombre de familia con problemas normales en el seno de esta y también fuera (en su trabajo). Un mafioso que asiste al siquiatra y toma Prozac. 
 
Supo darle el toque que lo acompañó en los papeles secundarios que interpretó en el cine: duro con atisbos de bondad. Malo bueno a la manera de los roles que encarnó el gran Humphrey Bogart.  
 
Más allá de cifras millonarias y fama, lo importante es que pudo lucirse como actor. Para un intérprete trabajar es muy bueno pero obtener un personaje rico en matices es un premio. Él lo logró, a pesar que no fue fácil, y se convirtió en leyenda. Gracias, James Gandolfini.

miércoles, 10 de julio de 2013

Los juegos del destino (Silver linings playbook)

                                                                                                                                       
                                                                                                                                        

Para Juanito.    
       
Una obra que lo tiene todo. Retrato de la vida misma. Por eso está narrada con el uso de cámara en mano, que se mueve nerviosa registrando a manera de un reportaje o documental, géneros vinculados a la realidad.  

Los juegos del destino es uno de esos inspirados largometrajes que surge de tanto en tanto y parece producto de la casualidad (pero no lo es); película de mediano presupuesto que se convierte en éxito inmediato por una propuesta que exulta humanidad.  

Previo a la ceremonia de entrega del Óscar los comentaristas especializados advertían que se trataba de un fenómeno parecido al ocasionado hace algunos años por Pequeña miss sunshine (2006) y podía ofrecer más de una sorpresa. Fue nominada en 8 categorías incluyendo mejor película, director, actor y actriz.

Ha sido calificada de diversas maneras: comedia, tragicomedia, drama. Efectivamente, es todo eso en un solo paquete. Por tal razón aludíamos al principio su vínculo con la existencia humana; al comprender que la vida es una combinación de aquello.

El relato fílmico tiene la particularidad de presentar situaciones dramáticas que a la vez resultan cómicas. Ello, en virtud al humor negro que proviene de los diálogos y también de las situaciones. Atrapa al espectador porque este percibe la sinceridad de sus personajes. En especial de sus conflictuados protagonistas. Sus problemas, carencias y emociones se trasladan al público.

Toca un importante tema como es la falta de salud mental y sus implicaciones: sicológicas, personales, interpersonales, laborales, emocionales, familiares, etc. Lo fundamental para la historia es que no se presenta de forma melodramática y mucho menos en plan constructivo. La naturalidad con que se muestra cala con mayor efectividad y profundidad. Ese es precisamente el elemento primordial con la que está impregnada la obra: la naturalidad de la sencillez y espontaneidad.

La que se traduce en verosimilitud, ingenio, chispa; dínamo del que se acogen los actores y sus personajes, el guion y la fotografía, pues todo está dispuesto para que funcione en este eje. Los temas desde luego son trascendentes pero al mismo nivel que la narración.

Difícil hallar en un filme risas y lágrimas de la manera como Juegos del destino lo consigue. Estamos frente a un vendaval de emociones y pasiones. Adrenalina que se ofrece a través de imágenes, diálogos y acciones de ritmo vivaz.     

Otro contenido, quizá el medular, está en el romance. Muchos consideran que es comedia romántica. Para nosotros es drama romántico. Existe conjunción de amor y drama; dos corazones rotos que se encuentran; pero no se explora solo en este tópico, también se incluye la dura problemática de cada uno y su relación familiar y amical. Por ello resulta difícil categorizarla.

Efectivamente, familia y amistades forman parte importante en el filme. Por un lado se presentan los conflictos usuales y por otro los inconvenientes que acarrea convivir con una persona con problemas mentales. Como muestra están aquellas escenas que presentan situaciones límite que despiertan risas a pesar de ser dramáticas.

Como se ha escrito antes lo dramático que resulta gracioso es la característica central del relato fílmico y el sello que la hace diferente a otras propuestas. Mérito indudable de su realizador David O. Russell, respetado director de cine independiente quien demuestra su ingenio y valía, y que con Juegos del destino ha logrado mayor reconocimiento.

Lo mismo ocurre con un excelente reparto que encabezan los notables Bradley Cooper y Jennifer Lawrence. Maravilloso dúo que será recordado por su formidable participación. Cabe resaltar que Lawrence obtuvo el Óscar a la mejor actriz. Por su parte, Cooper no logró triunfar pero estuvo en una difícil terna que tuvo como favorito a Daniel Day Lewis. Sin embargo, ningún premio puede opacar su excelente actuación.

Juegos del destino está llena de momentos memorables. Los encuentros entre Tiffany y Pat (Lawrence y Cooper), trotando; la primera “cita” que culmina en desastre; la discusión familiar en la que Tiffany aclara al padre de Pat (De Niro); y el baile final entre ambos (Tiffany y Pat).

Es una película rica en matices dramáticos. Aparecen discusiones y argumentaciones; amor y desamor; enfermedad y cura; risas y llantos; incomprensión y comprensión; realidad y destino. También plantea el lado bueno de las cosas; el director se da maña para mostrar lo positivo dentro de lo negativo, como aquél refrán popular que reza: no hay mal que por bien no venga. Después de todo, las historias de superación personal no son ajenas a la existencia.    

Maravillosa joyita del sétimo arte, no hay duda que Russell deja para la posteridad esta pequeña gran obra que, estoy seguro, se convertirá en clásico.